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miércoles, 31 de julio de 2013

Agujero negro

Voy por ahí, blasfemando tu nombre mientras fumo tercamente entre arcadas de pulmón y espasmos de alma, escribiendo en mi cuaderno prosas y versos para ti, entre sombras y melancolía, inútilmente busco tu mirada entre la muchedumbre, sabiendo que vos estas detrás y yo como terco mirando adelante, sabiendo que  sonríes como idiota cada vez que volteo y te miro entre una demencia fingida, viendo todo lo que te rodea y viéndote con el rabillo del ojo, y mis labios que solo desean estar junto a los tuyos en una fusión pegajosa de almas fundiendo una a la otra, inspirativa, tras un preámbulo contradeciente, veo que te adelantas, te sientas y me miras, te muerdes los labios al ver los míos y el deseo pasa a ser protagonista mientras las ganas y la incertidumbre, esa que viene siempre antes de un beso, ese temblor palpitante e inexorable, pasa a morderme los nervios del alma. Decido sentarme junto a vos, temblando, mi corazón como auto de carreras, acelerado buscando llegar al tuyo primero que los demás, robártelo y guardarlo solo para mí, como un egoísta, mitómano que no se cree sus mentiras, tétrico adivino de panoramas, ególatra, si consigo tu corazón lo fundiré junto al mío y nadie más lo podrá tocar, cliché tras cliché.
Y se me dilatan las pupilas al ver las tuyas, oscuras como un espejo entre la niebla de la xeroftalmia frenética que desasosiega las hectáreas psicóticas mentales, como dándole un cuchillo a quien quiere asesinarte estando a solas, y todo esto no es más que lo imaginario, dos segundos de ventaja a mis pensamientos, pensar se ha vuelto un arte autodestructivo, que me consume, temo perder las manzanas de mis árboles y terminar pintando versos con mierda en los lienzos interlineados de mi libreta, temo que llegue el día que mi inspiración se prostituya a tal punto en que me tenga que resignar a dedicarte una estrella, o la luna, la puta más deseada y regalada en la mancebía de la inspiración, la han regalado tantas veces que, como en tiempos de crisis, rallándola han repartido las miserables porciones entre todos los puteros de la inspiración y se las han regalado a todos esos amores de poeta. En cierto modo me convierto en la mayor de las putas; solo con verte, caigo en un círculo vicioso, en donde no consigo más que gritar tu nombre desde adentro, aturdido regalándote mis te amo, mis tú, inexorable; mis tú, todo; apareces en el café de la mañana, en el cigarro de las tardes, en las pesadillas de mis noche, te encuentro al leer el mismo capítulo que siempre leo, el 93 de mi juego favorito, a propósito, solo para acordarme de ti, completa, consecuencia de ser un olvidadizo, al que solo le alcanza la memoria luego de que pasan los días y meses sin verte, que solo recuerda tu mirada, tímido el ritmo de tus ojos, melancólicos como el tango, me tienen cómodamente mareado. Y paso a olvidar todo el peligro que corro al verte y si te leo que hermosa historia, y si me destruye que hermosa devastación y si me matas que hermoso ejecutamiento y desde que estoy contigo que hermosamente caótico este amor y si el pragmatismo que esto representa no funciona seguirá existiendo, y si me abandonas que terrible perseguimiento.
No querida dama de ojos prismáticos, Andaira, calma, muerte, sosiego, sinónimo de mis palabras, coma de mis líneas, la metamorfosis de mi Kafka, mi ensayo sobre la ceguera, mi rayuela, mi odisea, mi divina comedia, mi anticristo, mi discurso del método, mis versos satánicos, mi puta de babilonia, mi insoportable levedad del ser, la tinta de mi bolígrafo, la torpeza de mis días y el insomnio de mis noches, nunca te regalaré una estrella.

Te regalo un agujero negro. Como tu mirada, si la comparamos con el infinito espacio; y yo convertido en luz desde que mis pupilas se cruzaron con las tuyas, fugazmente atraído, intentando inútilmente escapar de lo inescapable, atrapado dentro de vos, que dulce encierro. Tú, agujero negro, ya me encuentro espaguetizado por tu abrumador campo gravitatorio y mi alma es tuya en una suposición multidimensional. Soy tuyo en más de un universo, espero seas mía, al menos en este. 


Andrés Restrepo.


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