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lunes, 3 de febrero de 2014

Enredo de olvidos.

Y en el jardín que estas, no crecen más que hierbas de mal augurio. Haciendo adictos a hombres y mujeres por igual, ¡matando!  Maldigo esa adicción, dos años de obsesión vienen enmarañados tras tus ojos, y ahora te has ido, diciendo no sé qué cosa y cantando.  Desde tu limosina de limosnas, de pobres amarrados en telarañas de adicción a la religión de tu cuerpo, Y te sublevas, entre tanto plano y angosto, me volví neófito ante tus ojos, dama de mirada prismática ¡Quemare todos tus templos!

Me dijo. "sin querer vengo del olvido. No pido perdón, siempre me gusto." Y haciendo un gesto, me regreso a la maldición de dios.

Y así siempre fue, te olvidé como a nadie había olvidado, vos te enfrascabas en recordarme, ahora en el recuerdo nos olvidamos, y sin olvidarnos, podemos recordarnos. Pero a su vez nos tenemos entre olvido y olvido, parece mentira, pero te recuerdo cuando olvido, y me olvido de quien soy cuando te recuerdo, aunque eres el factor común en todos mis poemas, a quien siempre llego sin querer llegar. Alguna vez un viejo me dijo " Libera lo que amas, porque morirá así mismo " Te libere y ahora te consigo eterna entre libretas, y empecé a escribir por ti, que mueres en todas las páginas, en todos los poemas, en todos los cigarrillos a medio apagar, y pobre de mí si vienes a pedirme más. Sales de(L)  mar llena de sales, te me pones salada hasta en el vamos más profundo. No busques razones.

Vos, que sos la gigante red asfixiante, solo es dulce ahogarme si tus labios son el mar, déjame naufragar en ti una vez más, te falta valor, levantate de ese gran mar. Vente que el tiempo no marcha hacia atrás, consigue que quiera que te encante una vez más, o diez, rayemos en lo infinito hasta que solo quede el complejo finito entre nuestros olvidos, entre la mesita de noche y tu silueta, entre tus piernas y las patas de la mesa, que sea la décima cuarta vez, como ya ves no aprendo de tus errores, como vos no aprendes de los míos, y es que siempre fuimos como una telaraña tejida por una araña obsesionada con el sosiego de la muerte aunque aprendimos que el olvido, ni es infinito ni seguro ¡hagamos una maniobra de escapismo! Explotemos la central nuclear y unámonos desde los átomos. Rómpeme en mil pedazos, si somos dos histéricos gritándonos en silencio intentando atravesar un puente de cristal.

Final A: Y volví, a donde solíamos olvidarnos, y no consigo más que tu recuerdo, solo dejaré un último poema, sé que vos no vendrás.

Final J: Este es el final, relájate. Solo fue un mal sueño, como ves. Si te equivocas, aprendo de tu error. Fíjate, como me acerco cada vez.





Andrés Restrepo; Jairo Mendez.



Vista desde otro verso: http://alotroladodelverso.blogspot.com/2014/02/enredo-de-olvidos.html 

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