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lunes, 10 de junio de 2013

Pandora.


Por las calles frías Charlotte caminaba hacia una reunión en casa de una conocida; por el camino sentía una sensación macabra que le recorría la espalda, como si la muerte estuviera caminando junto a ella, como llevándola de la mano.
En algún momento se detuvo a comprar algo de licor, aunque no bebía, venia de una familia tradicionalista (La criaron con la costumbre de llevar algo a cualquier verbena a la que fuese invitada) ya cerca, la sensación tan tétrica que la acompañaba se agravó, ignorando esto, llego por fin a casa de la anfitriona,   saco una pequeña hoja de papel, que le habían dado, con las instrucciones de que al llegar debía tocar la puerta 3 veces y leer en voz alta lo que allí escrito estaba.
-“La vida no es vida si la muerte no camina a tú lado por las tormentosas calles nocturnas.”
Pandora abrió la puerta, vio a Charlotte y dijo:
.-Charlotte, me alegro que hayas venido, sigue adelante, te presentare a los demás invitados.
Al entrar, Charlotte se tropezó con un pequeño abrigo que había en el suelo, e intento aferrarse a Pandora, solo rozándole levemente el brazo, pero al hacerlo sintió como si el aire huyera asustado de sus pulmones y como si toda la sangre de su corazón se coagulara, se levantó, temblando
.-¿Te encuentras bien? –Preguntó Pandora
.- Si, solo fue una caída tonta.
Pandora, como si fuese ineludible para sí misma, siguió con su ceremonioso acto de presentarle los demás invitados a Charlotte. Se dirigieron al final de la habitación, donde estaban Mort y Lilian, Mort estaba colérico con Lilian.
.- ¡¿Cómo puedes ser tan cerda?! ¡¿Con él?! ¡¿Enserio?! Qué asco me das, no me toques. –Mort, colérico le gritaba a Lilian, eran pareja desde hace años y ella se acostó con Nate, un sujeto al que Mort le tenía asco.
.- Déjalo así, ya, paso solo una vez, tú dormías.  –Respondió Lilian.
.- QUE ASCO ME DAS, sigue, anda, que alguien va a dormir y no va a despertar jamás, con Nate, debería darte asco de ti misma.
Mort, bebió su trago de un solo golpe y paralelamente llego Pandora con Charlotte.
.- Buenas lunas trovadores de oscuridad (Pandora y Mort siempre hablaban de una manera poética) Ella es Charlotte, espero sea placentera esta velada para ella, puede ser su última salida bajo la luz de las luciérnagas.
.- Acompáñame a fumar Pandora, siempre es placentero el tabaco y tú presencia. –Dijo Mort tras la llegada de Pandora
.- Charlotte, acompáñame a buscar un trago –Lilian, ansiaba dejar su conciencia tras una copa, quizás 10.
.- No bebo alcohol, le respondió Charlotte
.- Deberías al menos probarlo, quien sabe, quizás mañana ya no existas. –Exclamo Pandora al oír lo dicho por Charlotte
Mort y Pandora salieron al balcón, sostuvieron una larga conversación, entre cigarrillos y copas de vino, la conversación se iba tornando más nefasta; eran dos personas, llenas de ideas y ganas de matar, resignándose durante toda su vida a aplastar insectos, Pandora aludió a Charlotte, ay pobre de Charlotte, le pregunto a Mort:
.- ¿Me ayudarías a enterrar un cadáver?  
.- Si es el de Lilian te ayudo a cavar hasta el centro de la tierra. –Respondió el, al oír lo anteriormente dicho
.- Hablaba de Charlotte.
.- Oh, pero, ¿Qué te ha hecho ella?
.- Nada, solo me da asco, quisiera aplastarla como a las hormigas que merodean por las baldosas en mi cocina, si, que van por ahí, metiendo sus antenas donde no deben.
.- Te ayudo, si de verdad lo piensas hacer, esperemos a que se vayan todos, hoy serán dos hormigas aplastadas contra las baldosas de la cocina.
Siguieron charlando durante un largo rato, mientras que Charlotte y Lilian bailaban, cantaban y hacían payasadas, Charlotte bebió un trago del vaso de Lilian y se perdió totalmente en un esa sensación placentera en su paladar, por primera vez sentía el alcohol recorriendo por sus papilas, y busco repetir esta sensación infinitas veces, yendo a buscar más tragos cada vez que se lo acababa fugazmente.
.- No entiendo como no había bebido alcohol antes, gracias Lilian, creo que te amo. –Le dijo Charlotte medio borracha a Lilian- 
.- Anda, deberías dejar de beber, vamos a la cocina, te preparare algo de comer.
.- Mejor tráeme otro trago.
.- No más tragos para ti.
.- Esta bien, si tengo un poco de hambre.
Ya en la cocina, Charlotte, en un momento de euforia extrema, tomo un cuchillo y amenazó a Lilian, obligándola a buscar otro trago, Lilian, sagazmente persuadió el tema, aunque el frío del cuchillo le acariciara los retazos de piel del cuello, consiguió que Charlotte lo soltara y fueron a donde todos estaban mientras la velada seguia su curso.
 Los invitados poco a poco se iban, hasta que solo quedaron solo ellos cuatro, Pandora le pidió a Charlotte que la ayudara a limpiar la cocina, Lilian la había dejado caótica y Mort le pidió a Lilian que lo acompañara al baño, alegando que se sentía mal, y que tenía ganas de vomitar.
Estando en la cocina, Pandora, afortunada, como si la muerte quisiera que ella le diera de beber la sangre de Charlotte, vio el cuchillo con que Charlotte amenazaba hace unas horas a Lilian, y le pidió que se lo pasara, Charlotte entre arcadas y muecas torpemente tomo el cuchillo y se lo dio a Pandora. -Veo que estas muy ebria- Dijo Pandora mientras Charlotte le daba el cuchillo.
.- Solo me he bebido unos cuatro tragos, es poco señor agente. –Respondió, totalmente ebria Charlotte.
.- ¿Señor agente?
Charlotte, miro a su alrededor, suspiro, termino su trago y exclamo entre dientes. – Ah, verdad que sigo aquí.
Charlotte, en un movimiento brusco hizo que se cayera el vaso del que bebía y mientra se agachaba para recogerlo, Pandora, como seducida, no lo pensó dos veces, le enterró a Charlotte en la nuca el cuchillo, con todas sus fuerzas, y mientras la sangre, huía como asustada del cuerpo de Charlotte, Pandora recitaba “Que delicia, la noche fue testigo de la única razón de la existencia, nacemos para morir o morimos para nacer, paradigmática y efímera es nuestra existencia, que seguro no es más que el sueño de algún perturbado.”
En el baño, Mort espero a que Lilian tuviese un desliz, un pequeño descuido para cumplir su cometido, pero Lilian lo vigilaba, como una hiena vigila celosamente el cadáver de una cebra que acaba de conseguir en la pradera, con la misma mirada del viejo asesinado en el corazón delator de Allan Poe.
Mort, perdió la paciencia. - Que horrible esta sensación, como si me hubiese tragado un kilo de clavos al rojo vivo, Lilian, acércate, toma mi brazo por favor.
Lilian inocentemente cumplió lo pedido por Mort, que diligentemente la tomo del cuello, la pego a una pared, la miro a los ojos y dijo:
.- ¿Te dan asco las cucarachas?
.- Mucho asco, ahora suéltame, me asustas.
.- ¿Y qué haces cuando ves una cucaracha? ¿Huyes, la aplastas o pasas de largo, como si no la hubieses visto?
.-  ¡SUELTAME!
.-  Responde primero, si tienes algo de afecto por esa ilusión mundana que torpemente llamamos vida.
.-  La aplasto
.-  Pues aplastada serás, acabas de decidir tú por mí que sucederá esta noche.
.- ¡Espera!, ¿qué dices?
.-  Que no eres más que una cucaracha para mí.
Mort, tomo el tubo, si ese, donde cuelgan las toallas, golpeo a Lilian en la cabeza con todas sus fuerzas, al estar ella en el suelo noto que aun respiraba, busco el jabón en la bañera, y se lo metió en la boca a Lilian, enterrándoselo hasta la garganta, murió asfixiada, el asesinato más pulcro que alguien imaginarse puede.
Pandora y Mort, decidieron sacar ambos cadáveres a la sala quemar la casa e irse. Empezaron a verter un líquido inflamable por todo el apartamento, Pandora encendió un cerillo, lo arrojo mientras Mort salía, y se retiraron.
.- Vamos a mi casa, te invito a un trago. – Dijo Mort al estar lejos ya del incendio
.-  Me agrada la idea, pero me iré al amanecer.
Ya en casa, Mort sirve dos tragos, pero insaciable, como un adicto a la muerte aderezo el trago de Pandora con algo de arsénico y lo puso en la mesa, se dio la vuelta, confiado, imaginando ya que hacer con otro cadáver, para tomar el encendedor mientras sacaba un par de cigarrillos, Pandora, astuta y asesina, mientras Mort estaba de espaldas, saco de su bolso una botella con un líquido transparente, y lo vertió en el trago de el.
.- ¡Salud! Disfrútalo. –Balbuceo Mort, encendiendo un cigarrillo.
.- Igual tú, disfruta, como nunca has disfrutado un trago.
Todo esto dicho, mirándose a los ojos, los dos con una mirada de satisfacción, perturbante, los ojos abiertos, las manos temblando tímidamente, y el aire del ambiente, denso, como si hubiese argón en la habitación.
Al pasar un par de minutos, cuando Mort termino de fumarse el que sería su ultimo cilindro de placer, sintió un pequeño malestar en el estómago, que luego fue peor y luego insoportable haciendo que se retorciera como un gusano en el piso, cayendo, muerto tras toser algo de sangre, Pandora exclamaba, mientras tomaba la caja de cigarrillos, el dinero y el encendedor y de Mort “Todas las noches, en algún lugar del mundo, algún bastardo mata a alguien y al pasar los días muere, me complace, ya no tener que hablar como poeta del medio evo, ay Mort, no sabes desde cuando quería ver tu cuerpo, sin oxígeno en los pulmones."

 Inocente, Pandora sin sospechar que había sido envenenada, encendió un cigarrillo. Solo alcanzo a darle dos caladas cuando sintió que se mareaba. –Será que no debo fumar más hoy –Pensó- desecho el cigarrillo, inútilmente, dio media vuelta, miro en dirección de la casa de Mort y se dio cuenta, vomito algo de sangre y cayó muerta, mientras tímidos rayos del alba se asomaban por detrás de las montañas.

Andrés Restrepo.

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